Cuestión de suerte, aka Las variables no medidas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al lanzar una campaña de marketing, aunque hagamos un esfuerzo real en medir las variables relacionadas al éxito de la campaña, inclusive utilizando procesos estandarizados de selección de muestra, canales y demás objetos contextuales, existe un factor de incertidumbre que no podemos conocer hasta haber lanzado la campaña y comencemos a medir los resultados.

Muchas veces vemos una campaña y de pronto obtiene un interés mediático no previsto, gracias a un factor no contemplado como una expansión viral por uno a varios acarreadores de opinión o un tema coyuntural que refuerce el mensaje que hemos lanzado. Por cierto, estos factores no contemplados, así como pueden influir positivamente una campaña, también puede jugar en contra y causar estragos no considerados.

Y es así, donde el departamento de marketing debe tener la madurez y prestigio necesarios para respaldar los resultados que se van presentando, documentar adecuadamente el impacto que están teniendo y sobre todo, decidir en tiempo real modificaciones y nuevas acciones relacionadas a la campaña. Es común encontrarnos equipos de marketing, que hablan de suerte al lanzar un producto y ver venir el éxito o fracaso de la campaña, sin considerar la valía de los resultados durante la misma y tomar así decisiones que vayan sacando el mayor provecho del momento en que la información está fluyendo hacia el mercado y de regreso hacia nosotros.

Po supuesto, evaluar a posteriori una campaña nos permite documentar adecuadamente aquella variable inicialmente no contemplada, y bajo el análisis suficiente podremos determinar que el factor suerte nunca estuvo involucrado, simplemente afectaron factores no medidos inicialmente.

La clave es tener la humildad de aceptar los resultados, y que aún en el mejor ejercicio de predicción, hay variables que escapan de nuestras manos y la clave debe ser, identificarlas y documentarlas cuánto antes.

Vemos en el mercado empresas y negocios que son éxitos, que son fracasos, y muchas veces deducimos responsabilidades a la suerte… no podemos estar más equivocados, pues el mercado no juega a los dados.

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