En búsqueda del marketing ético

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con el exponencial crecimiento de la difusión de las marcas y la sobre-oferta que existe en el mercado consecuencia de la globalización y la hiper-competencia, vemos más a menudo, tanto en medios tradicionales como alternativos, el uso fraudulento de mensajes en cualquier nivel. Y es que muchas veces pueden haber jugosos negocios que justifican para algunos, tergiversar la información y mover influencies sociales o políticas para destacar su producto del resto.

A nivel mundial existen empresas en el sector con suficiente profesionalismo para ofrecer un código de ética y sobre todo exigirlo a sus ejecutivos en el cierre de nuevos negocios. Reglas básicas y de sentido común, como por ejemplo comunicar características y atributos en base a expectativas reales, comunicar en base a un consumo racional y no a un consumo desmedido que ocasione endeudamiento, comunicar en base a necesidades actuales y no en base a la creación de necesidades artificiales, y sobre todo, algo poco respetado en Guatemala, es comunicar sin invadir el espacio personal y público de forma razonable (vemos vallas gigantescas y publicidad gráfica perpendicular a los sitios de forma exacerbada).

Con la mesa servida, parece ser que hay de todo en el mundo de la publicidad, y a pesar del pesimismo existente por las prácticas leoninas utilizadas ocasionalmente por algunas grandes empresas, vemos también cada vez mejores consumidores exigiendo más valor por su dinero. Acá lo fundamental es que el consumidor exija el mismo respeto tanto en épocas de bonanza económica como en épocas de recesión. Pues de lo contrario un consumidor podría exigir a un detergente usar un empaque biodegradable, sin embargo también debe estar dispuesto a pagar los centavos de más que cuesta dicho empaque en momentos de austeridad.

Otro vicio que vemos comúnmente en la comunicación de los atributos del producto es mencionar una de sus características sin mencionar su valor cuantitativo. Así podemos ver un refresco o atol en el mercado basando su campaña en su aporte de proteínas, aunque el aporte cuantitativo de éstas sea una tercera parte de su equivalente genérico, como un vaso de leche. Y es que sí aporta proteínas, sólo se les olvidó mencionar cuántas, hagamos incap…ié en ésto.

Otro claro ejemplo de carencia de ética en la promoción de productos, la vemos en muchos jugos y zumos de fruta disponibles en tiendas y supermercados. Y es que se les olvida comunicar que la fruta luego de un proceso de deshidratación pierde casi la totalidad de sus nutrientes, y al menos que éstos sean añadidos artificialmente luego de su restitución, no aportarán más nutrientes que un vaso con agua pura. Haga su investigación de campo y vea cuánta vitamina C le aporta una bebida de naranja proveniente de concentrado, si ésta no fue añadida, el valor es cercano a 0% del requerimiento diario.

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Fidelización por Rafael Muñíz (@rafaelmunizg)

 

Rafael Muñiz, Director general de RMG Asociados, empresa española de consultoría de marketing, nos comparte su apreciación respecto la fidelización de los clientes y su abordamiento actual.

Según Muñiz, la estrategia debe abarcar tanto al cliente externo como al interno. Debemos escuchar al mercado y entender qué es lo que está pidiendo de forma diferenciada. Es imprescindible retener el talento, pues la globalización permite que la competencia tengo mayor y más rápido acceso a nuestra información. Debemos entender también las necesidades específicas del mercado y segmentarlo cualitativamente; la forma tradicional de segmentarlo cuantitativamente ya no aplica al mundo de hoy donde el cliente comparte más características verticales que horizontales. Por último, debemos estar al día en la gestión del conocimiento a través del aprovechamiento máximo de las redes sociales existentes; un cliente que se comunica contigo ya está realizando el 90% del proceso de fidelización, ¿estás listo para hacer tu parte?